El símil - principio |
El veneno se convierte en una medicina valiosa
La Belladona contiene atropina, una sustancia tóxica que además de otros síntomas causa calambres intestinales muy fuertes. Por tanto, es lógico que esta sustancia tóxica se empleara para contraer el intestino de las ratas. Sin embargo, ¿por qué se emplea esta sustancia tan tóxica para la relajación?
El principio del símil en la homeopatía
Samuel Hahnemann, el fundador de la homeopatía, descubrió que todas las sustancias tóxicas pueden curar los síntomas que también causan como veneno mediante potenciación homeopática. En consecuencia, si un paciente padece síntomas similares a los causados por una sustancia tóxica particular necesita esta sustancia tóxica potenciada homeopáticamente para curarse. Toda sustancia lleva en sí misma la huella que contiene justamente la información inversa de la estructura de la sustancia. Y es esta huella sustancial la que se libera mediante la potenciación homeopática.
Un ejemplo: una persona envenenada con arsénico padece ataques de sudor frío, manos y pies fríos, calambres intestinales, cardiofobia y angustia de muerte. Si una persona presenta estos síntomas sin haber sido envenenado, el homeópata sabe que empleando arsénico (arsenicum album) puede curar estos síntomas.
Por ello, primero se ha tomado el veneno de la Belladona (atropina) para activar estos calambres y luego Belladona D90 para curar justamente estos calambres. La Universidad de Leipzig ha demostrado que realmente funciona de esta forma y que no se puede explicar por el efecto placebo.
La Belladona contiene atropina, una sustancia tóxica que además de otros síntomas causa calambres intestinales muy fuertes. Por tanto, es lógico que esta sustancia tóxica se empleara para contraer el intestino de las ratas. Sin embargo, ¿por qué se emplea esta sustancia tan tóxica para la relajación?
El principio del símil en la homeopatía
Samuel Hahnemann, el fundador de la homeopatía, descubrió que todas las sustancias tóxicas pueden curar los síntomas que también causan como veneno mediante potenciación homeopática. En consecuencia, si un paciente padece síntomas similares a los causados por una sustancia tóxica particular necesita esta sustancia tóxica potenciada homeopáticamente para curarse. Toda sustancia lleva en sí misma la huella que contiene justamente la información inversa de la estructura de la sustancia. Y es esta huella sustancial la que se libera mediante la potenciación homeopática.
Un ejemplo: una persona envenenada con arsénico padece ataques de sudor frío, manos y pies fríos, calambres intestinales, cardiofobia y angustia de muerte. Si una persona presenta estos síntomas sin haber sido envenenado, el homeópata sabe que empleando arsénico (arsenicum album) puede curar estos síntomas.
Por ello, primero se ha tomado el veneno de la Belladona (atropina) para activar estos calambres y luego Belladona D90 para curar justamente estos calambres. La Universidad de Leipzig ha demostrado que realmente funciona de esta forma y que no se puede explicar por el efecto placebo.




